
Nos lo tomamos con calma, y pese a "pequeñas" incidencias mecánicas (hay que tener a punto y bien limpio el material...) justo en los metros iniciales, la prueba fue magnífica. No solo porque nos lo encontramos todo a punto, porque al final saboreamos unos sabrosos gazpachos, porque fue un día de convivencia divertido...
La ruta trazada fue divertida, con constantes cambios de dirección, con terrenos técnicos y con pista suficiente para pegar buenos pisotones. El tiempo fue estupendo, manga corta a finales de octubre y ni un pelo de aire.

Como no hicimos fotos, pongo un par de las Lagunas de Ruidera. ¡Qué espectáculo!